Bandera gitana

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lunes, 9 de diciembre de 2013

REFLEXIONES SOBRE LA VIDA (II)


NUEVAS REFLEXIONES SOBRE LA VIDA (II)



1.    “La vida es toda ella un continuo aprendizaje”. Nos gustará cuando la realidad coincida con nuestros deseos y no nos gustará en caso contrario, pero siempre nos enseña, siempre se aprende de ella y como decía Napoleón: “Aprendamos más de nuestras derrotas que de nuestras victorias”.

2.     “La vida es, sencillamente maravillosa, lo que hace falta es que la encajemos en nuestra mente”. El motivo es que “La vida es como una especie de  puzzle, como el juego del tetris o como un rompecabezas... y hasta que las piezas encajan .. uf!”, es decir, cada acontecimiento que vivimos viene a nuestra mente como una pieza del tetris o como la de un rompecabezas o un puzzle y la clave consiste en que tengamos la suficiente agilidad mental para que esa pieza, es decir, ese acontecimiento encaje lo mejor posible con nuestros esquemas mentales, de lo contrario, es fácil que florezcan en nosotros problemas como ansiedad, frustraciones, preocupaciones y fracasos entre otros.

3.    “En la vida hay que ir sin esquemas”. Recuerdo que un profesor de Teología del Seminario de Jaén nos decía: “Jesús iba por la vida sin esquemas, es decir que no iba pensando: “Ahora me toca curar a un leproso, mañana dar de comer a la gente”, etc.. No, no, al contrario: Él se dedicaba a ir por los caminos de Palestina y lo que hacía era responder con lo que sabía y podía a cada circunstancia que surgía en el día a día…” Algo parecido al siguiente ejemplo: Cuántas veces ha surgido una fiesta de forma espontánea y solemos decir: “Estuvo genial y eso que fue sin programarla ni prepararla, fue sobre la marcha”. El secreto es que justamente por surgir de forma espontánea, sin esquemas, sin programación, fue genial porque nuestra mente era como una pantalla en blanco que aceptaba todo, saliese como saliese y pasara lo que pasara y,  por el contrario, cuántas fiestas o acontecimientos que se han preparado durante días, semanas o incluso meses al hacer balance, solemos decir: “Estuvo bien pero esto o aquello resultó negativo porque no salió como lo teníamos programado” ¡Zás!, fuera programaciones mentales. O dicho de otra manera: Actuemos en cada momento “Por si” y no “Para”, es decir… todo preparado por si las cosas salen como nos gustarían que salieran pero no para que salgan al cien por cien como nos gustarían que salieran porque si no, prepárate para pasarlo mal por la frustración (“Bienaventurados los que no esperan nada porque no se sentirán decepcionados”). Claro, lo mejor, como decía antes, sería no tener ningún esquema mental porque así la adaptación a la propia realidad sería instantánea.
Valga como complemento la  siguiente reflexión sobre el agua de un río: Al igual que el agua, arquetipo de generosidad, modelo de constancia, flexibilidad y trabajo, sigamos también nosotros el camino de la entrega y la adaptabilidad para alcanzar las más altas metas, que serán siempre aquellas que colaboren al bienestar, a la evolución  y a la felicidad de todos los seres” (Del libro 150 cuentos para ser feliz).
Pues nada, que la vida sea nuestro mejor lugar para vivir (de hecho es así en realidad porque es el único), más allá de nuestros deseos  y esquemas mentales. Para que así lo intentemos, recibe un abrazo de Paz.

 Ángel-Dandy


miércoles, 8 de agosto de 2012

UN COLADOR EN EL CEREBRO...





No, no es el título de un cuadro ni tampoco es el título de una película ni siquiera un Documental para la televisión. Es sencillamente una técnica “Made in Dandy” para vivir un poco mejor. 
Pido disculpas por apropiarme de este juego de palabras y más aún atreverme en convertirlo en un plan de vida. Paso a explicar un poco el porqué de este título para esta reflexión desde mi ventana.
Estamos en una sociedad donde nuestro cerebro recibe una y otra vez multitud de mensajes, mensajes para todos los gustos: buenos, regulares, menos buenos  e incluso hasta malos. Estos mensajes, lógicamente, dejan su huella en nuestro “yo” personal, en el sentido en el que, aunque intentemos eliminarlos no siempre lo conseguimos, por lo que se van acumulando poco a poco en nuestra mente, lo que hace que, como si fuera una olla a presión, van aumentando de tamaño hasta hacer que resulte prácticamente imposible mantener la calma ante tantas noticias  que recibimos (críticas, alabanzas, comentarios, chismes,...)
Y ahí viene el nombre del artículo: UN COLADOR EN EL CEREBRO, porque…
… no todo lo que recibimos es conveniente que penetre en nuestro interior.
… nuestro cerebro, aunque es potente, es frágil y más aún en los tiempos que corren (y no sólo por la crisis, que también, sino porque es imposible que acoja todo lo que viene recibiendo).
… nos bombardean con palabras que nos llegan por todos lados (desde este artículo que estás leyendo, por ejemplo, hasta por el móvil, ordenador, T.V., prensa, revistas, radio, carteles publicitarios y así hasta completar un largo etcétera).
… todas las palabras no deben tener el mismo valor para nosotros, porque además de la multitud que serían, no estamos preparados para soportar todo aquello que pueden decir de nosotros, bueno o malo.
Por todo ello, sería buen consejo, si así lo quieres tomar, amigo lector o lectora, poner un colador mental en nuestro cerebro, es decir una criba para poder eliminar todo aquello que es innecesario para estar en paz (que son las mayoría de las palabras que recibimos), porque si quitamos las palabras que sirven para poner mal al vecino, al familiar, al político de turno o a cualquier semejante nuestro; si además unimos las palabras vacías huecas, insultos o piropos que decimos o escuchamos, bien podemos decir que nos hemos quedado con las que son únicamente oportunas y necesarias: palabras con espíritu positivo tan importantes para nosotros, palabras de crítica constructiva, de ánimo, de consuelo, de cercanía, de amistad auténtica… Entonces habremos conseguido dos cosas fundamentales: Eliminar lo que se dice hoy en día “energía negativa” y en segundo lugar, una buena vacuna para dejar nuestra mente algo más despejada y así poder hacer frente a la vida misma, eliminando ansiedades, preocupaciones innecesarias, etc.
En definitiva, amigo lector o lectora como decía antes, pon un colador en el cerebro para eliminar tantas palabras absurdas que no conducen a ninguna parte, y verás como caminarás algo más despejado/a por los caminos de la vida. Saludos  y hasta la próxima.. 

☺ Ángel-Dandy