Bandera gitana

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sábado, 20 de julio de 2019

Festividad de nuestros abuelos, el 26 de Julio


El próximo viernes, día 26 de Julio, es la festividad de San Joaquín y Santa Ana; la Iglesia celebra en ese día el DÍA DE LOS ABUELOS.
No hay que olvidar el papel tan importante que tienen en la familia gitana los abuelos y ancianos. Muy distinto al de la cultura no gitana (al menos por ahora). Por ese motivo, es bueno tenerles presentes siempre: Los mayores  se merecen todo nuestro respeto y nuestro cariño,  debemos tenerlos siempre presentes. Ellos, fuente de sabiduría y experiencia, deben ser mimados por todos.

Esta es la  carta que el Obispo de Jaén, Don Amadeo, ha escrito para conmemorar este día.

Carta Pastoral "Día de los abuelos"


Queridos Diocesanos:
Os dirijo esta carta con motivo de la próxima festividad de San Joaquín y Santa Ana, abuelos del Niño Jesús y patronos de todos los abuelos. Comparto unas breves líneas con una reflexión en la que resalto el importantísimo papel que juegan nuestros abuelos.
Como bien sabemos todos, cada 26 de julio la iglesia católica celebra la fiesta de los padres de la Santísima Virgen María y abuelos de Jesús, San Joaquín y Santa Ana. Ambos eran personas de profunda fe y confianza en Dios, y fueron los encargados de educar a su hija, María.
El Papa Francisco ha puesto de relieve que “los santos Joaquín y Ana forman parte de esa larga cadena que ha transmitido la fe y el amor de Dios, en el calor de la familia, hasta María que acogió en su seno al Hijo de Dios y lo dio al mundo. ¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!”.
Es, por tanto, digno de ser resaltado el papel educativo de los abuelos en la familia, ya que son depositarios y, con frecuencia, testigos de los valores fundamentales de la vida. En una sociedad que tiende a descartar a los ancianos, es importante tener presente que el Señor no los descarta, es más, los llama a seguirlo con una vocación muy particular: la de la vida ascendente; es decir, la vida que se enriquece cada día.
Por eso, es tan importante tener en cuenta la identidad y la misión de los abuelos dentro del seno de la Iglesia. Son muchos los testimonios con los que nos encontramos de ancianos creyentes, conscientes de su vocación en la vida; una vocación que continúan madurando y enriqueciendo para, con el paso del tiempo, poder ponerla como un tesoro para un mundo que, si no fuera por ellos, perdería la memoria de sus mejores valores.
El Señor, en esta etapa de sus vidas, llama a los mayores a custodiar y transmitir la fe de nuestros niños y jóvenes. ¡Con cuánta gratitud los mira la Iglesia en España por la excepcional labor que hacen en las actuales circunstancias de secularización, en la educación cristiana de nuestros niños y niñas!
De un modo especial, nuestros ancianos nos ofrecen, en la fe y en la vida, el precioso testimonio de fidelidad en el amor, que es la mejor garantía de todo su legado a las futuras generaciones. Los ancianos, a pesar de las pruebas, que en su edad suelen ser duras y difíciles, son como árboles que dan y seguirán dando fruto.
Es digna también de destacar, con una especial gratitud, la vida de oración intercesora de nuestros ancianos. Muchos de ellos son una perfecta intercesión por las diferentes situaciones de este mundo herido. Me vienen a la mente todas esas personas que, rosario en mano, rezan por el bien de sus familias, de los matrimonios, de la paz en el mundo, de la prosperidad de los pueblos, de la conversión de los pecadores, del bienestar de los jóvenes que se abren camino.
Nuestra sociedad siempre debería de mirar con respeto el legado de nuestros mayores. De un modo especial, lo debería de hacer esta sociedad moderna, que vive de los grandes logros sociales, que han sido posibles por el sacrificio de las generaciones que nos han precedido, la de nuestros abuelos y abuelas. Nunca deberíamos de subestimar la experiencia y vida de nuestros mayores, sería un error silenciarla, olvidando que esa experiencia es siempre una riqueza para el futuro de todos.
Me uno con especial afecto y cariño a todos los mayores de esta bendita tierra del Santo Reino de Jaén. De forma muy especial, os encomiendo en la Eucaristía del próximo 26 de julio. Os hago llegar, con cariño, mi bendición, que hago extensible a vuestros familiares y allegados.
Con especial afecto.
Jaén, 18 de julio de 2019
+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

martes, 26 de julio de 2011

26 de Julio, Día de los Abuelos

El pasado Martes, día 26 de Julio, era la festividad de San Joaquín y Santa Ana; la Iglesia celebra en ese día el DÍA DE LOS ABUELOS.
No hay que olvidar el papel tan importante que tiene en la familia gitana los abuelos y ancianos. Muy distinto al de la cultura no gitana (al menos por ahora). Por ese motivo, es bueno tenerles presentes siempre: Los mayores  se merecen todo nuestro respeto y nuestro cariño,  debemos tenerlos siempre presentes. Ellos, fuente de sabiduría y experiencia, deben ser mimados por todos.

Esta es una  carta que el Obispo de Jaén, Monseñor Don Ramón del Hoyo López, ha escrito para conmemorar este día.

Carta Pastoral "Día de los abuelos"

El próximo día 26 de este mes, fiesta de San Joaquín y Santa Ana se va haciendo ya familiar la celebración del DÍA DE LOS ABUELOS. Fue el Beato Juan Pablo II quien nos recomendó dedicar esta fecha para honrar a estas personas tan importantes y queridas en el seno familiar. Ellos se merecen todo y qué menos que proporcionarles un día de especial cercanía al año, contemplar de cerca la viveza de sus ojos cansados por los años y agradecerles tantos esfuerzos e ilusiones puestos en sus hijos, nietos y bisnietos.
La entrañable figura de los abuelos forma parte de nuestros primeros recuerdos en la vida. La imagen del abuelo y en el abuelo, la de sus nietos es una estampa imborrable de nuestra historia personal.
Actualmente son cada vez más abuelos y abuelas que colaboran con el cuidado de sus nietos y, hasta en ocasiones, hacen las veces de padres. Les cuidan con el amor que se merecen, les ayudan a descubrir la vida durante el crecimiento de los primeros años y, con frecuencia, son sus primeros y mejores catequistas.
Todos los abuelos, como personas mayores, necesitan de mucho cariño y comprensión. Son muchos los que sufren soledad. Apenas si les visitan sus hijos y esta actitud, cuando la escuchas, rompe el alma.
¡Cómo agradecen que se les visite desde la parroquia y se les lleve la Sagrada Comunión a su casa o Residencia cuando ya no pueden acudir al Templo parroquial! ¡Qué gran obra de caridad la que, de forma organizada, les proporciona la Comunidad parroquial para escucharles, animarles, ayudarles si es preciso y acercarles el Pan de Vida! “Es el mejor de los regalos”, me dicen muchos cuando me acerco a ellos en las Visitas Pastorales. Cuentan los días de una a otra visita.
Transcribimos las palabras que pronunció el Papa Juan Pablo II en su Carta a la O.N.U. el año 2002, en que escribía: “Hace falta que se considere al anciano en su dignidad de persona, dignidad que no merma con el pasar de los años y con el deterioro de la salud física y psíquica. Los ancianos no deben ser considerados como un peso para la sociedad, sino como un recurso que puede contribuir a su bienestar”.
Mis queridos abuelos: Muchas felicidades de todos los diocesanos de Jaén.
Gracias por vuestras vidas, cuidados, sacrificios y tanto derroche de amor. Lo decimos con el salmista: “aunque uno viva setenta años, y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan” (Sal 90,10), pero las buenas obras permanecen para siempre.

Con mi recuerdo ante el Señor y bendiciones.

RAMÓN DEL HOYO LÓPEZ
OBISPO DE JAÉN